El Fendt 942 Vario avanza lentamente. La pantalla marca apenas entre 0,1 y 0,3 km/h. Detrás de él, una enorme fresadora para la estabilización del suelo se abre paso a través del subsuelo hasta una profundidad de 40 centímetros. Lo que llama la atención es lo que falta: el polvo. Sin neblina en el aire, sin emisiones de polvo y con un buen resultado final. El secreto está en su equipamiento adicional. Delante de la fresadora hay un depósito cerrado que introduce cal, cemento o una mezcla de ambos en el suelo de forma directa y controlada. De este modo, el suelo adquiere la capacidad de carga y la resistencia necesarias para que, más adelante, los edificios se asienten sobre él de forma firme y segura. Para los clientes de Ernst Höbel GmbH, eso es precisamente lo decisivo. Esta empresa constructora de tamaño medio, con sede en Immenhofen, cerca de Marktoberdorf, apuesta deliberadamente por métodos sin polvo. «Nuestros clientes valoran una solución limpia y eso es precisamente lo que podemos ofrecerles con este conjunto», afirma Sebastian Brennich, responsable de Máquinas e Instalaciones Técnicas.




Sebastian Brennich, responsable de Máquinas e Instalaciones Técnicas (MTA) de Ernst Höbel GmbH, Fendt 942 Vario (Gen7)








