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Destaca la economía de la máquina, su reducido consumo de combustible y la calidad del grano obtenido.

Miguel Godoy, agricultor de Tierra de Campos, Palencia - Fendt 6275 L

Destaca la economía de la máquina, su reducido consumo de combustible y la calidad del grano obtenido.

Por y para el campo

Cuando Miguel Godoy nos atendió para hablarnos de su negocio y en especial de su cosechadora Fendt, nos reconoció que finales de diciembre, una época en la que el volumen de trabajo le permite prestarnos la atención que le solicitamos era la adecuada, decisión confirmada por las condiciones meteorológicas de la jornada.

Las máquinas, descansando en su nave, aguardaban a la espera de jornadas de gran actividad y Miguel, aunque parco en palabras y poco amigo de fotografías, nos prestó generosamente su preciado tiempo, sin prisas, para hablarnos de su experiencia con Fendt.

Miguel está al cargo del negocio familiar heredado de su abuela materna, a la cual su padre comenzó a ayudar hasta que ésta pasó finalmente a ser de su responsabilidad.

Cuenta con tres hijas que han encaminado sus carreras profesionales fuera del campo y a pesar de ser consciente de que el campo es duro, requiere una fuerte inversión inicial y tiene que gustar, lamenta que sea por esta razón por la que hoy está tan de moda hablar de la “España vaciada”.

Su explotación

Miguel trabaja las aproximadamente 800 Ha (de las que 80 son de regadío) propiedad de su familia en plena Tierra de campos (Palencia). De estas, 30 son de su propiedad, el resto de su familia y están distribuidas en parcelas de unas 15 Ha de media cada una. Principalmente dedicadas al cultivo del cereal, en su mayoría cebada, con una producción este año de hasta 6.000 kilogramos por hectárea (una media excepcionalmente alta este año para esta zona), aunque normalmente suele rondar entre los 3.500 y 4.000 kg.


También destina parte sus tierras a cultivos forrajeros y alfalfa, siempre trabajando con la cooperativa y vendiendo a particulares, “nunca a deshidratadoras”, y al cultivo de la remolacha.


De manera puntual también labra a terceros, amigos de la familia a los que “les hace todo, desde que siembra hasta que cosecha”.

Su parque de maquinaria

Miguel cuenta con una amplia flota de maquinaria toda ella adquirida en Talleres Casares: 4 Valtras (T254, T234 y T174 y N123), un Massey Ferguson 5710 y una teléscopica Massey Ferguson TH7038 e incluso un clásico MF65.

Completa su equipo con equipos de forraje y empacadora Krone y aperos de suelo y siembra Ovlac y Amazone.

Miguel se declara muy fiel a la marca y al concesionario, siempre y cuando no le engañen. Los tractores y cosechadoras a Casares, las empacadoras y aperos de forraje Krone, aperos de suelo a Ovlac… Si no le fallan, él no falla. La confianza tiene que ser mutua. En el pasado probó con otras marcas “por precio”, pero tuvo malas experiencias y algún pequeño problema y desde entonces las sentenció.

Miguel Godoy, propietario de la máquina (derecha), y Augusto Vicente, especialista de producto Fendt (izquierda).

Su cosechadora es una Fendt 6275 L con cabezal FreeFlow de 6 m y cabezal de girasol de la marca Moresil, la adquirió a Talleres Casares hace ya 8 campañas. A día de hoy nos reconoce que está pagada, aunque no amortizada, pero sabe que es un valor seguro y que si la vende puede recopilar gran parte del capital gracias a su valor residual.


Aunque no es él mismo quien trabaja con la máquina, pone de manifiesto su satisfacción con el trabajo de la misma. Dice obtener una buena calidad de la paja y un grano limpio, por lo que está bastante contento con la calidad de la cosecha obtenida.


Pero es la economía de la máquina el punto que destaca por encima del resto. De extraordinario califica su consumo, remarcando que no llega a repostar los 300 litros cada dos días, es decir, que el consumo de la máquina es de 18 o 19 litros a la hora. El operador de la cosechadora Fendt, el cual ya lleva 2 años trabajando con él, “antes trabajaba con una JD a la que echaba 400 litros diarios”.


Reconoce que la máquina tiene aspectos a mejorar, piensa que anda algo corta en cuanto a rendimiento en comparación a otras. Pero en términos generales está más que satisfecho con la máquina y con el trabajo que desempeña.

Concesionario

Miguel es muy claro a la hora de hablar de la relación con el concesionario y dice no necesitar un amigo, sino alguien que le preste un buen servicio y sobre todo “que no me engañe, ni me robe”.


Con Talleres Casares está muy contento y excepcional es la relación con su mecánico. Nos cuenta la experiencia que tuvieron cambiando el cajón de criba, e incluso tuvieron que llevarlo al tornero porque se le fue un taco de goma, y la respuesta y soporte del mecánico fue inmejorable, sin importarle día y hora para solucionar el problema. Una asistencia técnica resolutiva, siempre dispuesta y con la que se puede contar.


Además el servicio de recambio siempre le ha prestado un buen servicio, aunque reconoce que preferiría que la central de recambios estuviese en Madrid, que se centralizase todo.


En resumidas cuentas, Miguel Godoy seguirá con Fendt siempre que, tanto la marca como el concesionario, mantengan su nivel de servicio y compromiso con el cliente, siempre que la calidad de la atención, como hasta la fecha, mantenga los estándares que él exige para su maquinaria. Y con Fendt parece tenerlo asegurado.