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Uno de mis amigos me corta el césped con el 200 solo para relajarse.
Stefan Fünfschilling, fruticultor y viticultor, Alemania - 200 Vario V/F/P, 500 Vario
Uno de mis amigos me corta el césped con el 200 solo para relajarse.

La alegre y pintoresca finca de los Fünfschilling

Una tienda de productos agrícolas, un restaurante, fruta, vino y mucho más es lo que encontrará en la finca de los Fünfschilling en Baden. Lo que comenzó como una pequeña explotación familiar agropecuaria es ahora una empresa diversificada.

Explosión de color en Fischingen

La finca de los Fünfschilling está idílicamente situada entre viñedos y huertos en Fischingen (Baden). Stefan Fünfschilling ofrece productos muy diversos, desde la tienda hasta el restaurante y los viñedos. Su empresa tiene un aspecto pintoresco. Mientras las cerezas, albaricoques y melocotones dan color a los campos, en el interior una estancia es verde y otra resplandece en color rosa. Este ingenioso diseño de colores es un tema recurrente en todos los ámbitos de la empresa, desde las etiquetas de las botellas de vino hasta los tractores Fendt, que se han pintado todos de negro. En realidad, el color negro empezó como una broma. “Pregunté a mi conductor Yves qué tipo de tractor quería comprar la próxima vez y solo dijo: '¡Negro!'”, explica Fünfschilling riéndose al recordar su conversación con Yves Trefzer. “No le entusiasmaba mucho el verde. Así, todo encaja a la perfección en nuestro concepto de colores. Después de esto fue muy fácil decidir”, explica.

Fruticultura y viticultura: la combinación perfecta

El sector de la fruticultura ya estaba sometido a mucha presión cuando Stefan Fünfschilling terminó su formación de horticultor especializado en fruticultura. Durante su servicio civil en la finca vinícola, Stefan Fünfschilling descubrió su pasión por el vino y conoció a su actual sumiller, Jörn Stiefvatter. “Comencé con dos vinos y una taberna de temporada. Hoy en día, la empresa abarca 30 ha de plantaciones de frutales, 30 ha de viñedos y 20 ha de tierra cultivable como reserva, que se planta con diferentes tipos de grano y, a veces, calabaza o lechuga.


Tecnología de alta calidad

“Mis empleados son grandes admiradores de Fendt. Podemos cambiar fácilmente entre todos los tractores y acoplar aperos en muy poco tiempo. Además, siempre podemos confiar en esta tecnología”, afirma Fünfschilling al explicar su decisión de comprar productos Fendt. Tiene siete tractores en su empresa. “Markus fue un regalo venido del cielo, conoce los Vario hasta el último detalle y entiende las necesidades de mi negocio. La primera vez que visité Marktoberdorf, quería ver un tractor con cargador frontal en pleno invierno. Todo estaba cubierto de una capa de hielo y nieve. Markus retiró la nieve de la máquina con la manga y me enseñó cómo acoplar un cargador frontal. No se molestó en no ensuciarse la camisa, no le importó lo más mínimo y eso me impresionó”, explica Fünfschilling al describir su reunión con el representante de fábrica de Fendt Markus Arnegger. “Nos conocemos desde que trajo el primer portaherramientas, y eso fue hace más de diez años”, recuerda Ralf Rieder, comercial de ZG Weil am Rhein. Fünfschilling valora especialmente la fiabilidad y honestidad de Rieder. “Ambos somos pragmáticos y nos centramos en encontrar soluciones; gracias a nuestra larga colaboración, Ralf conoce muy bien mi negocio y puedo confiar siempre en él”, comenta Fünfschilling

La transmisión Vario constituye una gran ventaja a la hora de realizar trabajos lentos en los viñedos, ya que no tiene escalonamientos ni pierde potencia con los cambios. Otra ventaja es el gran número de combinaciones posibles con diferentes aperos. “Los tractores Fendt no solo son técnicamente modernos, sino que hacen que trabajar sea un auténtico placer gracias a la suspensión, la protección acústica y el diseño de la cabina”, afirma entusiasmado Nicolas Scherer, de pie junto a su tractor de vía estrecha Fendt 209 V. Pronto se dirigirá a las hileras con el aspirador de hojas, mientras que Yves Trefzer prepara la siembra en el nuevo viñedo con una grada rotativa. “Uno de mis amigos me preguntó si podía cortarme el césped, solo para relajarse. Cuando le puse al volante de uno de mis 200, quedó tan fascinado que ahora también echa mantillo en los viñedos siempre que tiene algo de tiempo libre. Esto es un claro ejemplo de la pasión que despierta la gran ingeniería”, afirma Fünfschilling sonriente. Ni que decir tiene que los tractores no solo se utilizan en los viñedos. A varios kilómetros están los huertos, donde ahora mismo se recolectan las cerezas y se ha creado un nuevo huerto de albaricoques. A la hora de adquirir nuevos equipos, Fünfschilling se centra en obtener una alta calidad y satisfacer necesidades específicas. “Me informo bien, incluso a escala internacional, y si la calidad no es la adecuada, espero otro año para invertir”, explica cuando describe las demandas que plantea a maquinaria nueva.

Un gran equipo (desde la izquierda): el empresario agrícola Stefan Fünfschilling, el viticultor Yves Trefzer, el asesor comercial Ralf Rieder y el representante de fábrica de Fendt Markus Arnegger.
"Podemos cambiar fácilmente entre todos los tractores y acoplar aperos en muy poco tiempo".

Vinos exigentes

Los viñedos de Stefan Fünfschilling se encuentran en la región de Markgräflerland y ofrecen una magnífica vista de tres países: Alemania, Suiza y Francia. “Mis viñedos están distribuidos por toda la finca, por lo que tenemos diferentes suelos. Esto nos permite crear diferentes vinos, pues cada uno de ellos presenta sus propias ventajas particulares”, explica el empresario. Desde suelos sueltos hasta suelos arenosos y muy arcillosos, Fünfschilling aprovecha estas ventajas específicas para sus vinos y también cultiva variedades de uvas muy exigentes. Puede producir un Pinot noir seco igual de bien que un Gewürztraminer dulce o incluso su vino favorito, un Chardonnay semiseco. “Tiene un sabor afrutado y fresco, un gran aroma y un agradable bouquet que le confieren una gran sencillez. Para mí es la mejor combinación”, afirma entusiasmado Fünfschilling sobre su Chardonnay. Además, se vende bien, lo cual le hace doblemente feliz.

Desde huevos fritos hasta spaetzle

Fünfschilling prefiere la sencillez. “Tenemos un menú con excelente comida, pero no somos un restaurante con estrellas. Queremos atraer al mayor público posible. Queremos que todos se sientan aquí como en casa, desde grupos de estudiantes hasta familias y banqueros suizos. Por eso estamos abiertos durante todo el día”, explica. El éxito queda patente a lo largo del día. Los huéspedes de las mesas cambian constantemente, al igual que la comida. Según Fünfschilling, muchos visitantes combinan su visita al restaurante con compras en la tienda. Por eso tiene horarios de apertura especiales hasta las 22:00 horas. Además de fruta fresca y zumos, hay mermeladas y cookies, repostería y verduras, salchichas y vino: todo lo que el corazón desea se produce en esta explotación o en la región. “Y, como broche de oro, muchas personas se dan un capricho con nuestro helado casero”, comenta guiñando el ojo. Esto es muy recomendable.

Viajes al Nuevo Mundo como fuente de inspiración

Sus viajes realizados a Australia y Nueva Zelanda, donde los viñedos atraen a más jóvenes que en Europa, han sido una gran fuente de inspiración para Fünfschilling. “Si funciona allí, también debe funcionar bien aquí”, pensó al plasmar sus ideas en el restaurante y la carta de vinos. Después incorporó la tienda, la panadería y la pastelería para vender sus propios productos y aumentar la ocupación en el restaurante.